La dinámica social actual ha modificado profundamente el rol docente y plantea la necesidad de repensar su definición a la luz de la complejidad que caracteriza este siglo, es por ello que este escrito tiene como intencionalidad resaltar la capacidad que posee un docente para transformar su entorno social, siendo un ser humano intelectual, que se entiende y se le designa aquel individuo que dedica una importante parte de su vida y de su actividad profesional al estudio y a la reflexión crítica de la realidad; que a través desde su práctica y saber busca soluciones a problemáticas a las cuales se enfrenta día a día.
Hacia una docencia
con rostro humano :
Mauricio Robert Díaz1
“Tus verdaderos educadores, tus verdaderos
reformadores te revelan lo que es la verdadera
esencia, el núcleo verdadero de tu ser,
algo que no puede conseguirse por la instrucción
de acceso difícil, que se encuentra disimulado y
paralizado. Tus educadores no podrán ser para ti
otra cosa que tus liberadores”. (F.Nietzsche)
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